Myanmar, la antigua Birmania, es un pais que lo conocí por vez primera en el año 2004. Desde entonces he viajado en 16 ocasiones por motivos laborales. Uno de los viajes en el 2008, el 12 de mayo, diez días después del ciclón asesino NARGIS, me hizo conocer e involúcrame mucho más con este pais, que llevo en el corazón y con sus niños, que murieron a miles, con la ola gigantesca, que sesgo la vida a más de 140000 personas, muchas de ellas niños. Llegue al pais el 12 de Mayo, con ayuda humanitaria, dada por amigos españoles y me toco visitar la antigua capital Yangun y Ayeyarwadi, más al norte.
En las dos ciudades, me toco visitar los devastados colegios de las zonas y aquella visión fue la que me provoco, parar, en un viaje de octubre del 2019, el autobús con que viajaba con un grupo de amigos y profesionales del sector turístico, en el colegio público 95 del poblado de Minnan Thu, cercano a la ciudad de Nyaung U.
El sistema educativo de Myanmar está a cargo del Ministerio de Educación del gobierno, desde la nueva capital de NAIPYIDU, que el gobierno militar birmano, construyo en el centro del pais, en el año 2005, para estar a salvo de las muchas manifestaciones que la población realiza, manifestando su descontento. El sistema se basa en el sistema que la colonia británica instauro y a raíz de la independencia el 4 de enero de 1948, el gobierno buscó crear una población alfabetizada y educada, pensando que Birmania estaba en camino de convertirse en el primer Tigre asiático de la zona, siendo una de las naciones más prósperas del sur de Asia, sin embargo, el golpe de Estado de 1962, donde el Gobierno, constituye una Junta Militar, convirtió a Myanmar en uno de los países más pobres del mundo.
En este contexto, no es de extrañar que los derechos del niño apenas sean respetados. Por ello cuando pare el autobús en el colegio publico 95, y ver la impresionante alineación de los niños en el patio del colegio, me toco hablar con el director del colegio, tras disfrutar con sus miradas y sonrisas, para ver que necesidades tenían los niños del colegio.
La primera era el material escolar, pero no me causo mucha seguridad, pues los libros había que comprarlos a un familiar de un político local, por lo que opte por la uniformidad.
Desde el jardín de infancia hasta el cuarto nivel, el uniforme es obligatorio para los niños y consiste en una camisa blanca y pantalones verdes, que pueden ser cortos o largos. Se pueden usar zapatos y sandalias birmanas. El uniforme para niñas es similar, compuesto por una blusa blanca y una falda o pantalón. Y en eso quede con el director de la escuela, comprarles 65 uniformes, para mis encantadores amigos, los niños y niñas de la escuela 95.
Birmania con sus 676000 kilómetros cuadrados y más de 55 millones de habitantes, sigue siendo un maravilloso pais, muy rico en materias primas, pero con unas desigualdades, que lo convierten en uno de los más pobres del mundo. Hoy por hoy la esperanza está en la que fue premio nobel de la paz, en 1991, AUNG SAN, hija de uno de los padres de la independencia birmana.









