APRENDIENDO……
la vida te da oportunidades de conocer a gentes maravillosas, de poder viajar, de conocer lugares perdidos de la mano de Dios, de disfrutar con tu trabajo, de sortear problemas, de hacer sonreír a los niños……
Hoy gracias a mi amigo Alfredo Ferrer, en LIMA, he tenido la posibilidad de conocer los asentamientos humanos de San Antonio, Paradero Lubricantes e Hirodito, situados en las montañas de Lima, donde las gentes llegadas de los pueblos de todo Perú se asientan en Invasiones por Posesión, en sus colinas.
He conocido comedores populares y sociales, colegios donde los niños tienen miradas limpias y donde su maldad se escenifica en sus sonrisas angelicales y he apoyado al equipo de ventas de la empresa de mi amigo con personas de gran talla humana como Marcos, Guillermo e Ignacio. Y sobre todo he apoyado a su joven vendedor Arturo Salinas en abrir mercados y clientes para su cartera con mi experiencia en tiendas pérdidas por los cerros y por las calles polvorientas de los asentamientos.
Un lujo como he disfrutado trabajando, apoyando a mis amigos y sobre todo dándoles ideas comerciales para que puedan aplicar en ese mercado con más de un millón de clientes potenciales perdidos de la mano de Dios en la inmensidad del territorio que llaman comanche, por su peligrosidad.
Mi punto de vista es otro, las personas tienen nombre y apellido, tienen alma, tienen sentimientos, tienen que recibir oportunidades y necesitan personas que les escuchen y que les provoquen una sonrisa.
Hoy María y Griselda del comedor social me han enseñado como cocinaban en la calle, la niña Priscila me ha provocado para saber más capitales europeas, su compañera Ursula, no paraba de preguntarme por lugares del mundo y toda la clase se ha querido hacer una foto conmigo. Y me ha cautivado Doña Marcela, una encantadora anciana propietaria de un humilde colmado, cerrado a cal y canto, por los continuos atracos, que me ha abierto sus barrotes para permitirme fotografías su tienda por mi insistencia. Sus tres mandarinas de regalo han sido una bendición llegada de lo más hondo de la bondad de la buena gente.
Gracias Alfredo por tu amistad y cariño y gracias por darme la oportunidad de hablar con tu equipo y apoyarles en lo que humildemente puedo saber.
Me gusta seguir aprendiendo día a día….












