Una manzana de terreno, casi 0,700 hectáreas, unos 250 árboles de Cacao es lo que tiene la familia CAAL, en plena selva petenera en la población de San Luis, donde apenas sacan 300 kilos de grano de cacao con su cultivo. Todas las comunidades de esta región trabajan en el sector primario, principalmente cultivando frijoles, maíz y cacao. La pobreza es extrema, sin embargo la felicidad de sus habitantes es plena. A todas estas comunidades que la administración como siempre les tiene abandonadas y que los intermediarios les tienen ahogados económicamente, solo les hace falta un pequeño apoyo para administrar y dar valor añadido a sus producciones de rica materia prima. En el caso de la familia CAAL, con el patriarca Pedro, su mujer JUANA CRUZ, como verdadera emprendedora y sus tres hijos Hilda, Lester y Elder solo les falta creerse que su futuro es el CACAO sostenible y ecológico, darle valor añadido a la materia prima convirtiéndola en tabletas de chocolate 100 y 75 % puro con una historia detrás que cuente una experiencia y con un marketing detrás que les haga presente en mercados exteriores. En eso estamos, apoyando a personas que cuenten historias con sus vidas, con sus manos y con sus familias. Y el primer paso es que se lo crean y para ello apostamos por venderles el 100 % de su producción un 20 % más cara que el precio que les pagan los intermediarios y apoyándose en el proceso de producción. Esto solo es posible gracias a personas como Enrico, que ama su región, a Claudita, extraordinaria pastelera que nos ayudará en la formación y a Vanesa que coordinara los proyectos. La ventaja de poder viajar por el Mundo, es conocer necesidades, apoyar proyectos y mediar con sinergias para sacarlo adelante. El mundo en el que vivimos está demasiado canalizado a lo MACRO, y poco a los DETALLES, al minimalismo de las personas y a la MICRO, que en este caso es la que nos da de comer SLOW, RICO y SANO.







