He viajado tres veces a Sudáfrica, pero la primera en el 2008, me hizo soñar con la LIBERTAD. En una gélida mañana de febrero fui a la Isla de de #ROBBEN, situada como a unas 8 millas de Cape Town.
El fuerte oleaje hizo vomitar a la mitad del pasaje y al otro 49 % cagarse de miedo. Como el barco tenía 100 plazas a mi me toca hacer alguna foto, con miedo de perder mi cámara Canon E5 y solo pude sacar DOS, en el trayecto que duro algo más de media hora. Una al barco que volvía de la Isla y otra a un islote con cientos de focas y leones marinos.El motivo de visitar esa Isla era por la admiración que siempre tuve por TATA o MADIBA, los cariñosos diminutivos que sus ciudadanos le dedicaban a NELSON MANDELA.
Uno de los mayores estadísticas y políticos del Siglo XX, nacido en 1918 y muerto el 5/12/2013. Premio nobel de la Paz en 1993, primer presidente negro de su país de 1994 al 1999 y un defensor de los derechos humanos por los que sufrió la cárcel durante 27 años, de 1962 a 1990. Fue el prisionero 466/64 y fui a la isla de ROBBEN, a conocer su celda pero sobre todo su ventana, por la que SOÑO con la libertad durante sus 18 años de #CONFINAMIENTO en esta prision.
Días después y por buscar adrenalina, cosa muy mía, cogí un coche y me fui a la localidad de #GANSBAAI para ver si me atrevía a ver en nacional tiburón blanco.En este caso el barco era mucho más pequeños y los pasajeros apenas 12 locos lunáticos. El oleaje aún fue más fuerte, pero la experiencia en viajes de los tripulantes, nos provocó vomitar solo a 9, incluido a mi.
Si al oleaje, sumamos el fuerte olor a pescado, que era la carnaza para atraer a los escuálidos blancos, la estadística nos hizo ser unos verdaderos héroes. Y si al oleaje y a la peste del pescado sumamos las aguas heladas a las que nos tuvimos que meter, en jaulas de 4 personas ya nos pudieron dar el doctorado en supervivientes.Yo bajé en la primera jaula, la mala suerte y la poca visibilidad, provocó que que no viéramos #TIBURONES. La verdad, a la segunda inmersión el pánico no me dejo bajar, pues pude ver a mis compañeros en la jaula y el tamaño de los tiburones que se divisaban ahora si a estribor del barco y sobre todo uno de ellos que salió del agua para capturar a una foca en un salto que me invitó a pensar en la vuelta urgente a puerto. Este primer viaje me enseño a valorar y soñar siempre con LIBERTAD. TATA en la calle y el Tiburón en su hábitat en #LIBERTAD.
Las celdas sean del tipo que sean hay que prohibirlas, los animales y los humanos hemos nacido para ser libres.








