Hay cosas, experiencias, personas y lugares que marcan la infancia de cada persona. Para mi fue el primer libro que me regalaron mis Padres de TINTIN de la editorial Juventud, con tomos de lona verde a la edad de 7 años. Ese libro, El Loto Azul, me marco mi vida y mi futuro. Lo devoraba por las noches antes de dormir, era una pasión ver esas viñetas, que a la vez hacían de enciclopedia pues me hicieron conocer el mundo, conforme mis Padres me iban comprando mas títulos, ya que aprendí de geografía, de historia, de arqueología, de costumbres y sobre todo me formo en la ilusión de que ser de mayor y a que dedicarme. Y el nombre de mi futura profesión fue ser «emprendedor«, como mi amigo Tintin. Me enseño a tener ilusión por aprender, por conocer, por crear, por investigar; me enseño en creer en ti mismo para llegar a metas que parecen imposibles, pero que con tesón, trabajo, abnegación y actitud, se consiguen. Me enseño a ser amigo de tus amigos, me enseño a respetar las costumbres de todos los pueblos que he visitado y sobre todo me enseño, al igual que mis Padres, a ver el mundo cada vez mas pequeño; me enseño a conocer mundo, mucho mundo, incluido el castillo de Moulinsart, culturas, gentes, como Hernandez y Fernandez, como el Capitan Haddock, el profesor Tornasol o Blanca Castafiore y sobre todo a dedicarme a mi actual pasion, que no trabajo, la fabricacion y diseño de viajes por todo el mundo en base a experiencias vividas para todos mis amigos. Gracias Tintin por tantas y tantas horas compartidas y sobre todo agradecerte que lo que me enseñaste en tus viñetas, lo vi al cabo de los años en todas los paises que visite, por ello tengo toda la colección en mi mesa de trabajo. Y gracias a ese fiel compañero MILU, de raza Airedale Terrier. Solo me queda un reto, para acercarme a ti, Objetivo la Luna y te puedo asegurar que lo tengo en cartera.






